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La especialización de empresas y operarios, el único camino para alcanzar la seguridad en el andamio

Javier Tejedor
Presidente de AEMA
Asociación de Empresas Montadoras de Andamios




Destinados a permitir el acceso a los obreros de la construcción a determinados puntos de los edificios en construcción, mantenimiento o reparación, los andamios se pueden convertir, si no se utilizan con responsabilidad y profesionalidad, en una herramienta muy peligrosa para dichos trabajadores.

A menudo, los trabajadores del andamio deben soportar condiciones que no siempre juegan a su favor. Es un trabajo al aire libre, y por tanto muchas veces con condiciones meteorológicas adversas. Además manejan materiales muy pesados y rara vez se acompañan de ayuda mecánica.

Desde el nacimiento de AEMA, la Asociación de Empresas Montadoras de Andamios, trabajamos en la seguridad de estas estructuras. Para ello, se deben tomar una serie de medidas que, tanto empresa como trabajador, deben cumplir si queremos que la cifra de siniestralidad laboral en la construcción disminuya.

Una de las grandes dificultades con las que se enfrenta el mundo del andamio es acabar con la desprofesionalización del sector. Por eso, es indispensable que la compañía instaladora esté realmente especializada en el montaje y desmontaje de andamios. Debe cumplir tanto con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, como con el Real Decreto 2177 de 2004 de equipos de trabajo en altura. Desde nuestra Asociación siempre hemos luchado para que una actividad de tan alto riesgo, como es el montaje de andamios, se efectúe por empresas profesionales.

Además, estas empresas deben asegurarse de que los trabajadores que en ella trabajan estén capacitados para dicha actividad mediante la formación y la experiencia previa. Tendrán que pasar también un reconocimiento médico que determine que dicha persona está capacitada para desarrollar esa actividad que entraña los riesgos propios del trabajo de montador de andamios.

Una vez que esto se cumpla, el trabajador está obligado a utilizar un equipo de protección individual que consiste fundamentalmente en un casco de polietileno, calzado de seguridad, arnés de seguridad (para trabajos a partir de los 2 metros de altura siempre que no haya medidas de protección colectiva), guantes de seguridad y ropa de trabajo adecuada.

La normativa vigente

El trabajo en andamios está regulado a nivel nacional por el R.D. 2177/2004, en el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización de los equipos en trabajos temporales en altura. En éste se adoptan las normas específicas a la utilización de los andamios. Se recuerda además que el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, es la Institución que determinará los aspectos técnicos relativos al montaje, utilización y desmontaje de estas estructuras.

Algunas Comunidades Autónomas poseen su normativa de andamios. Así por ejemplo en Madrid es la Orden 2988/98 la que exige unos requisitos mínimos para el montaje, uso, mantenimiento y conservación de los tubulares en las obras de construcción.

Profesionalidad ante todo: los cursos y el carnet profesional

Es indispensable que el trabajador sea un auténtico profesional en el montaje de andamios. Para obtener dicha profesionalidad en el sector se imparten cursos de capacitación profesional y se obtiene el carnet profesional.

Este documento acredita que el montador de andamios está capacitado para realizar una serie de trabajos. Se han aglutinado los principios que tenían todas las empresas de la Asociación para otorgar las distintas categorías profesionales a sus trabajadores, estableciendo unos requisitos mínimos que debe cumplir un trabajador para obtener una categoría profesional determinada.

El carnet profesional se consigue siempre que el trabajador haya recibido unos cursos de una duración y programa determinados, que unirá a su experiencia previa como montador. Deberá recibir además una formación en Prevención de Riesgos Laborales, que reciclará con el tiempo, acorde a la categoría profesional que posea.

Son 5 las categorías profesionales que puede tener un montador de andamios dependiendo de su experiencia previa. La de Peón Especialista es la categoría profesional que requiere una menor experiencia y después de un período de un año, siempre que el trabajador demuestre una mayor capacidad para desarrollar el trabajo, ascendería a Oficial de Tercera. La siguiente categoría es la de Oficial de Segunda. Aquí el trabajador necesita una mayor experiencia y una formación más completa en Prevención de Riesgos Laborales. La siguiente sería la de Oficial de Primera y la más alta de todas sería Encargado de Montaje de Andamios.

La Fundación Laboral de la Construcción, la Fundación Confemetal y los propios fabricantes son los encargados de impartir los cursos, de una duración mínima de 16 horas, para capacitar al personal de las empresas asociadas a AEMA. No son exclusivos para los montadores de las empresas asociadas a la Asociación, pero sí tienen prioridad a la hora de entrar. El carnet profesional de montador de andamios es un documento que proporciona AEMA, pero tampoco estarán excluidos los montadores de las empresas que no estén asociadas.

Gracias a este carnet, las empresas garantizan que sus trabajadores son profesionales cualificados, lo que repercute directamente sobre la seguridad y la calidad.

Material, montaje y desmontaje

Antes de montar el andamio, se debe comprobar que el material cumple con la normativa europea y que está certificado. Estas características las cumple el andamio europeo. El tradicional no cumple con esta normativa, y aunque prácticamente han dejado de usarse en obras importantes, en algunas pequeñas se siguen utilizando.

El procedimiento de montaje debe respetar todas y cada una de las medidas de seguridad. Desde la Asociación hemos querido colaborar y hemos redactado la “Guía para el correcto montaje y desmontaje de andamios”. Se presentó en 2004 y debido al éxito obtenido, se ha reeditado en 2006 adaptándola al R.D. 2177/2004 de equipos de trabajo en altura.

La Guía explica el proceso lógico y seguro en el montaje y desmontaje de los distintos andamios. Así pues recoge aquellas normas de seguridad que hay que respetar tanto en los pasos previos al montaje, como durante el mismo y su desmontaje.

Las empresas profesionales del montaje han unificado criterios y han establecido el método más seguro y preciso en el montaje y desmontaje de estas estructuras. Así se ha llegado a un acuerdo en dicho proceso y, como dice el artículo 15 de la Ley 31/95 de Prevención de Riesgos Laborales, se anteponen las medidas de protección colectivas a las individuales, mediante la utilización de barandillas de seguridad durante el montaje y desmontaje de los andamios. Así se colocará una barandilla de montaje para el nivel superior, que será instalada desde el nivel inmediatamente inferior al que ha sido previamente asegurado. Pero evidentemente cada modelo deberá de montarse y desmontarse según las instrucciones que ofrezca el fabricante.

Con respecto a las líneas de vida podemos decir que no son una protección preventiva, sino que su acometido es reducir el daño cuando ya se ha producido el accidente. Por tanto, se debe combatir el riesgo desde el principio sustituyendo aquello que es peligroso por lo que no lo es. Así pues apostamos por un sistema de barandillas de montaje, aunque no está de más utilizar líneas de vida como medio complementario.

Pero mientras el andamio tenga que ser utilizado, será el usuario del mismo el que deba mantenerlo en las condiciones necesarias de seguridad.

Esa seguridad y la calidad en los andamios, sólo se consigue por la vía de la especialización, tanto de empresas como de operarios.


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