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La exposición a sustancias peligrosas: un riesgo en aumento
Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo



Actualmente están registradas alrededor de 100.000 sustancias peligrosas diferentes en el mercado europeo. Estos componentes están presentes en gran número de entornos laborales. No sólo los trabajadores de la industria química están expuestos a ellos. El riesgo también lo tienen quienes se ocupan en granjas, talleres, peluquerías y un largo etcétera.

El dato más significativo en relación a estas sustancias es que se encuentran entre los riesgos que irán en aumento. La estrategia comunitaria de salud y seguridad en el trabajo (2002-2006) encargó a la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo la creación de un Observatorio de Riesgos que detectase y se anticipase a los nuevos fenómenos en materia de salud y seguridad en el trabajo con el fin de aprovechar al máximo los recursos disponibles y poder intervenir con la mayor rapidez y eficacia posibles. Entre los riesgos emergentes se ha situado la exposición a sustancias peligrosas, cuyo número va en aumento constante: la industria química es la tercera industria manufacturera más grande; emplea directamente a 1,7 millones de personas y genera 3 millones de puestos de trabajo indirectos.

La importancia de estos datos se deriva de la gravedad de las lesiones que puede causar la exposición a estas sustancias. Algunas provocan cáncer, otras pueden afectar a la capacidad reproductora o provocar malformaciones en el feto. Lesiones cerebrales, afecciones al sistema nervioso, asma o problemas en la piel son otras de las patologías que pueden presentarse. Las lesiones pueden producirse después de una sola exposición a alguna sustancia peligrosa o por su acumulación a largo plazo en el organismo.

Como se ha mencionado anteriormente, no sólo los trabajadores de la industria química están expuestos a este riesgo. Por ejemplo, los trabajadores de la agricultura usan pesticidas y detergentes, y los de la construcción utilizan a menudo disolventes y pinturas. Según la Tercera Encuesta Europea sobre Condiciones de Trabajo, el 16% de los empleados de la UE manejan o están en contacto con sustancias peligrosas al menos una cuarta parte de su tiempo de trabajo.

Teniendo en cuenta los riesgos que esto supone y su consideración como un riesgo emergente, el Observatorio de Riesgos de la Agencia ha definido tres prioridades de investigación fundamentales en este campo:

• La validación y mejora de modelos de evaluación de la exposición del trabajador, incluida la exposición de la piel (medición, modelos y evaluación de riesgos). Existe mucha información sobre exposición a sustancias peligrosas, pero no hay un compendio para cada actividad, especialmente para las actividades realizadas tradicionalmente por mujeres.

• La exposición a nanopartículas y partículas ultrafinas. El rápido crecimiento de las nanotecnologías (que conlleva el desarrollo de nuevos materiales, dispositivos y procesos) sobrepasa la comprensión y conocimiento de los riesgos de salud ocupacional relativos a la fabricación y utilización de nanomateriales. La información disponible sobre rutas de exposición, niveles potenciales de exposición y toxicidad es mínima.

• Los métodos de medición y evaluación de exposición a agentes biológicos en el lugar de trabajo se encuentran aún en fase experimental, y no existen valores límite de exposición ocupacional a agentes biológicos. Es necesario desarrollar un mapa sistemático de exposiciones en el lugar de trabajo, incluyendo la biología de los microorganismos implicados, rutas de exposición, efectos, mecanismos, medidas preventivas, vigilancia médica y rehabilitación.

Prevención y control de la exposición

Por otra parte, la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo elaboró en 2003 una serie de recomendaciones para combatir los riesgos por sustancias químicas. Entre ellas destacan las dirigidas a los empresarios: realizar una evaluación de riesgos; tomar las medidas necesarias para eliminar o reducir los riesgos, vigilar la eficacia de las medidas preventivas y revisar la evaluación.

La evaluación de riesgos es un requisito de la legislación europea aprobado en todos los estados miembros. Su correcta realización es la base de una gestión de riesgos eficaz. La formación de los trabajadores también es básica. Los que han recibido cursos adecuados pueden no sólo aplicar las normas sino también trabajar con mayor eficacia y potenciar un entorno laboral sano y seguro.

La Agencia establece cuatro pasos para realizar una correcta evaluación de riesgos:

Hacer un inventario de las sustancias utilizadas en los procesos de trabajo y de las generadas en el proceso propiamente dicho, tales como los humos de soldadura o el polvo de madera.

Recopilar información sobre estas sustancias, es decir, sobre las lesiones que pueden provocar y cómo éstas se pueden producir. Las fichas de datos de seguridad, que debe suministrar el proveedor de la sustancia o preparado químico, son una fuente importante de información.

Evaluación de la exposición a las sustancias peligrosas identificadas, teniendo en cuenta el tipo, la intensidad, la duración, y la frecuencia de la exposición de los trabajadores e incluyendo los efectos derivados de la combinación de sustancias peligrosas y los riesgos combinados.

Clasificación de la gravedad de los riesgos identificados. Esta lista puede utilizarse para elaborar un plan de acción a fin de proteger a los trabajadores.

Medidas de control a la exposición

La legislación europea asigna prioridades a las medidas de control de la exposición que se toman cuando en la evaluación se detectan riesgos. En primer lugar se sitúa la eliminación del peligro mediante la modificación del proceso o del producto. Si esto no es posible, la sustancia peligrosa se sustituirá por otra que no conlleve peligro o que lo reduzca. En los casos en los que no se eliminen los riesgos se tomarán medidas de control, por este orden: poner en marcha procesos y controles laborales y utilizar equipos y materiales que permitan reducir la emisión; aplicar medidas de protección colectivas, e introducir medidas de protección individual, como la distribución de equipos de protección individual, cuando la exposición no pueda evitarse por otros medios.

Para garantizar los buenos resultados de la evolución de riesgos, ésta se debe revisar siempre que se produzcan cambios en el proceso de trabajo o cuando aparezcan nuevos productos. También es conveniente hacerlo de forma periódica aunque no haya habido modificaciones, y evaluar sus resultados.

Bibliografía
• Tercera encuesta europea sobre las condiciones de trabajo (2000). Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo.
• Estrategia comunitaria de salud y seguridad en el trabajo (2002-2006).
• Introducción a las sustancias peligrosas en el trabajo (2003). Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo.






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