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Trastornos musculoesqueléticos de origen laboral: De vuelta al trabajo
Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo



Los trastornos musculoesqueléticos (TME) son la enfermedad profesional más común en Europa. En la UE-27, una cuarta parte de los trabajadores se queja de dolores de espalda, y casi esa misma proporción declara padecer dolores musculares.

Los TME son causa de gran preocupación: afectan a la salud de los trabajadores, y elevan los costes económicos y sociales de las empresas y de los países europeos.

Los TME perturban la actividad laboral, reducen la productividad y pueden dar lugar a bajas por enfermedad e incapacidad laboral crónica.

Hacer frente a los TME exige la adopción de medidas en el lugar de trabajo. Ante todo, medidas preventivas. Pero también, en el caso de los trabajadores que ya padecen TME, hay que mantener su empleabilidad, conseguir que sigan trabajando y, si procede, reintegrarles en el lugar de trabajo.

En el resumen que reproducimos a continuación (y que es una reproducción de la hoja informativa nº 75 de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo) se ponen de relieve los principales resultados del informe de la Agencia titulado “Back to Work” (De vuelta al trabajo), en el que se hace hincapié en el mantenimiento, reintegración y rehabilitación de trabajadores con TME.

Consta de dos partes: una revisión bibliográfica de la eficacia de las intervenciones relacionadas con el trabajo, y una visión general de las iniciativas emprendidas en el campo de la formulación de políticas en Europa y a escala internacional.

En otro informe de la Agencia, titulado “Work-related MSDs: prevention” (TME de origen laboral: prevención), se examina la acción preventiva. No existe división entre prevención y rehabilitación; los dos informes son complementarios.

Datos sobre las intervenciones realizadas

Al evaluar la eficacia de las intervenciones dirigidas a facilitar la reincorporación de los trabajadores a su lugar de trabajo, la bibliografía científica revela la existencia de diferencias entre el dolor de espalda y el dolor de las extremidades superiores e inferiores.

Eficacia de las intervenciones relacionadas con el trabajo

Dolor de espalda:

• Existen datos inequívocos de que los pacientes deben mantenerse activos y reanudar sus actividades ordinarias tan pronto como sea posible;

• Una combinación de una gestión clínica óptima, un programa de rehabilitación e intervenciones en el lugar de trabajo resulta más eficaz que la aplicación de cada uno de estos elementos por separado;

• La adopción de un enfoque multidisciplinario ofrece los resultados más prometedores, pero ha de considerarse la eficacia en función del coste de estos tratamientos;

• La modificación temporal del trabajo constituye una intervención eficaz para la reintegración a la actividad laboral, si se utiliza conjuntamente con una adecuada gestión del trabajo;

• Ciertos datos avalan la eficacia de la ergoterapia (terapia basada en el ejercicio), las “escuelas de espalda” (métodos para el cuidado de la espalda) y el tratamiento conductual;

• Los soportes lumbares (cinturones para la espalda) parecen ser ineficaces en la prevención secundaria.

Dolor de las extremidades superiores:

• Un enfoque multidisciplinario que incluya un componente cognitivo y conductual parece constituir el tipo de intervención más eficaz;

• Los datos relativos a la eficacia de algunas intervenciones técnicas o mecánicas y de la ergoterapia son limitados;

• En la bibliografía científica, no existen datos suficientes para evaluar la eficacia de las intervenciones psicosociales.

Dolor de las extremidades inferiores:


• No se ha hallado información sobre estrategias de intervención relacionadas con el trabajo;

• Los resultados de los estudios relativos al tratamiento de las extremidades inferiores en general indican que los programas de ejercicios pueden resultar eficaces en los problemas de cadera y rodilla.

Aunque se han realizado numerosos estudios, los datos sobre la eficacia de las intervenciones realizadas son en cierta medida limitados. En particular, esto es lo que ocurre en relación con los síntomas que afectan a las extremidades superiores. Una posible explicación de esta falta de éxito consiste en la posibilidad de que los criterios de calidad utilizados en las revisiones científicas no sean aplicables a intervenciones en el lugar de trabajo que, a menudo, son complejas.

Es probable que en la evaluación de las intervenciones en el lugar de trabajo deban adoptarse criterios diferentes en los que basar los resultados obtenidos. Actualmente no se dispone de tales criterios, pero esto no debería desalentar a los responsables de la formulación de políticas y a los empresarios de emprender acciones preventivas simplemente por no contar con un medio de comprobación científica seguro al 100%. Además, la prevención secundaria y terciaria deben ir de la mano de la prevención primaria para evitar la reiteración de episodios de TME.

Políticas emprendidas

Para obtener una visión general de las políticas aplicadas se recabó información de fuentes europeas e internacionales, incluyéndose entre ellas textos legislativos y reglamentarios nacionales, directrices, recomendaciones, planes de acción, iniciativas y programas de los Estados miembros. De su examen pueden extraerse las conclusiones provisionales que siguen:

La mayor parte de las políticas adoptadas por los Estados miembros insisten en la integración de las personas con discapacidad que no forman parte de la población activa, y no en el mantenimiento, reintegración y rehabilitación de quienes han desarrollado TME en el trabajo. Debería tomarse mayor conciencia de las necesidades de este grupo objetivo;

Varios países han adoptado políticas que abordan la reintegración y rehabilitación de los trabajadores que han sufrido una enfermedad o accidente. Estas políticas presentan amplias variaciones. En Tabla 1 se pueden ver ejemplos de las ventajas y desventajas respectivas.

Debido a la elevada carga económica y social asociada a las bajas por enfermedad de larga duración puede resultar apropiada la introducción de modificaciones (con la posterior evaluación de los factores de éxito) en los sistemas de reintegración y rehabilitación.

Ejemplo de una iniciativa alemana

Con objeto de abordar el creciente problema de los TME, la Administración alemana ha empezado a transferir a las empresas parte de las obligaciones que antes incumbían al Estado o a la Seguridad Social en relación con la participación en el trabajo de las personas con incapacidad. La atención se centra así en el pronto reconocimiento y en la prevención de las incapacidades laborales de larga duración.

Si un empleado es declarado en situación de incapacidad laboral durante más de seis semanas en el plazo de un año, debe mantener inicialmente una reunión con la empresa, previa consulta con el comité de empresa, con el fin de alcanzar soluciones constructivas e integradoras con los aseguradores en una etapa posterior.

Los gerentes de la incapacidad laboral prestan su ayuda a las empresas en su nueva función de “sistemas de alerta precoz”.

La nueva Estrategia comunitaria 2007-2012 sobre salud y seguridad en el trabajo concede asimismo una atención especial a la rehabilitación e integración de los trabajadores. Con ello puede proporcionarse a los Estados miembros un nuevo impulso para abordar la cuestión.





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