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La autopsia: un riesgo laboral
Andrés Selva Orellana
Especialista Higiene Industrial
Hospital Infanta Margarita






José A. Garrido Muñoz
Especialista Seguridad en el Trabajo
Hospital Infanta Margarita







En los servicios de anatomía patológica, la autopsia es uno de los procesos críticos desde el punto de vista de la seguridad y salud. Durante la realización de las necropsias, patólogos, técnicos y personal subalterno están expuestos a diversos riesgos, como caídas al mismo nivel, sobreesfuerzos, cortes con herramientas, contactos eléctricos, agentes químicos, radiaciones y riesgos biológicos.


Es el riesgo biológico, debido a los numerosos peligros que lo originan y a la gravedad de sus consecuencias, uno de los que mayor nivel de riesgo origina. Entre los primeros casos conocidos de infecciones fatales durante la realización de autopsias, se encuentra el del médico vienés Kollestcka, quien tras cortarse una mano padeció una septicemia estreptocóccica que le llevó a la muerte. Actualmente se pueden contraer enfermedades ocasionadas por patógenos como el Mycobacterium tuberculosis, Virus de Inmunodeficiencia Humana, Virus de la Hepatitis,… Por tanto es absolutamente necesario, que las salas de autopsias reúnan las características adecuadas, y que el personal que interviene en esta tarea, conozca y aplique correctamente las medidas preventivas necesarias, evitando errores frecuentes como la utilización de mascarillas quirúrgicas para prevenir la transmisión de enfermedades contagiosas por vía aérea.

Como ya hemos indicado, la realización de autopsias conlleva la exposición a diversos peligros, de entre los cuales vamos a señalar los que puedan provocar alguna alteración significativa en el estado de salud del profesional. Aunque no todos tienen el mismo nivel de tolerancia, los hemos clasificado en 7 categorías:

• Caídas.

• Cortes con herramientas.

• Contactos eléctricos.

• Sobreesfuerzos.

• Exposición a Agentes Químicos.

• Exposición a Radiaciones Ionizantes.

• Exposición a Agentes Biológicos.

Caídas

Las caídas durante la realización de autopsias se pueden producir al mismo o a distinto nivel. Las caídas al mismo nivel son ocasionadas fundamentalmente por los suelos mojados. Como medida preventiva para este peligro, el suelo de las salas de autopsias debe estar construido con materiales antideslizantes, y debe facilitar el drenaje mediante una ligera pendiente que conduzca los fluidos (agua y sangre fundamentalmente) a un desagüe. Igualmente es conveniente que el calzado del personal sea antideslizante. Cuando la sala no reúne estas características, se pueden colocar sábanas o toallas alrededor de la mesa para mantener el suelo seco(1).

La presencia de cables por el suelo procedentes de equipos eléctricos como sierras, son otro factor de riesgo que puede originar caídas. La utilización de tomas de corriente sobre la zona de trabajo, o la colocación de elementos que impidan el paso por los cables tendidos, son algunas de las medidas que se pueden adoptar.

La utilización de mesas de autopsias no regulables en altura, provoca que las personas de poca altura tengan que utilizar medios auxiliares como plataformas, para acceder a un adecuado plano de trabajo1. Por tanto, la utilización de mesas regulables en altura evitaría este riesgo. Si esto no es posible, se deben utilizar elementos de elevación diseñados para tal fin, con apoyos y superficies antideslizantes, evitando la utilización de elementos improvisados como taburetes, cajas, etc.

La regulación de la altura de la mesa, además de evitar posibles caídas posibilita un trabajo más cómodo y eficaz al proporcionar a cada individuo el plano de trabajo que mejor se adapta a sus características antropométricas.

Cortes con herramientas

La utilización durante las autopsias de diversos elementos cortantes tales como bisturís, cuchillas, tijeras, fórceps, cuchillos y sierras manuales o automáticas, puede generar cortes. Cuando la herramienta cortante ha entrado en contacto con el cadáver, el trabajador puede sufrir dos tipos de daño: la herida causada por el objeto cortante y el contagio de una enfermedad.

Por tanto, el riesgo biológico hace necesario que se extremen las precauciones al manipular herramientas de corte manuales, debiéndose adoptar medidas tales como la eliminación de los elementos cortantes/punzantes en contenedores específicos, rígidos y con tapa de seguridad, evitar el abandono de los corto-punzantes en zonas de trabajo, responsabilizándose el usuario de su eliminación, utilizar las cuchillas o bisturís con mangos apropiados, no volver a introducirlos en sus fundas,…

Sin embargo, durante la utilización de sierras eléctricas, además del riesgo biológico, el daño que genera la herida producida por el corte también puede ser considerable. Este riesgo se controla empleando útiles que no cortan tejidos blandos y siguiendo las medidas preventivas básicas para el uso de las sierras eléctricas (comprobar que los discos o cuchillas no están dañados, consignar el equipo o desconectarlo de la fuente de alimentación para cambiar alguna pieza, conocer y aplicar las instrucciones del fabricante…).

Contactos eléctricos

Otro peligro presente en las autopsias es la utilización de equipos eléctricos, como las sierras automáticas. La utilización de estos equipos puede provocar contactos eléctricos, incrementándose el riesgo por la abundante presencia de agua. Cualquier cable eléctrico con el aislamiento deteriorado, puede originar una descarga al tocarlo, o al poner en tensión una mesa de autopsias metálica o con el agua que se puede haber acumulado en el suelo.

Otra fuente de riesgo eléctrico es el desfibrilador automático implantable (DAI). Retirar este aparato como si fuese un marcapasos podría generar descargas. Si la historia clínica no indica la presencia de un DAI o un marcapasos, y aparece un equipo de estas características durante el procedimiento, se debe solicitar la presencia de un cardiólogo u otro experto para identificar el aparato. Tras la detección de un DAI, y previo a su extracción, se debe desactivar. La desactivación la debe llevar a cabo el fabricante, o un experto siguiendo las instrucciones de éste2.

Sobreesfuerzos

Los sobreesfuerzos en las autopsias son debidos a la necesidad de movilizar al cadáver. Este riesgo afecta fundamentalmente a los ayudantes o personal subalterno, y para evitarlo se debe manipular el cuerpo con medios mecánicos, minimizando la movilización manual. Existen diversos equipos para la manipulación mecánica, como las grúas o los “sistemas de transfer”. Estos últimos se apoyan entre la camilla y la mesa de autopsias, y actúan como una cinta transportadora, facilitando que la movilización sea rápida, cómoda y segura.


Exposición a Agentes Químicos

El formaldehído o metanal es el principal compuesto químico al que se exponen patólogos y sus ayudantes durante la autopsia. Es el componente mayoritario de la solución conocida como formol, estando presente en la misma en una concentración aproximada del 30-40%.

Entre los posibles efectos de la exposición a formaldehído, se encuentran desde irritaciones de las mucosas, hasta alteraciones neurológicas irreversibles o diversos tipos de cáncer, como el cáncer nasal, pulmonar o cerebral4. Recientemente ha sido reclasificado por la International Agency for Research on Cancer (IARC), del grupo 2A (probablemente carcinógeno en humanos) a grupo 1 (carcinógeno en humanos)(3).

Diversos estudios ambientales de formaldehído en salas de autopsias, obtienen un margen de concentraciones entre 0,07 y 8,40 ppm6 (VLAEC: 0,3 ppm), lo que evidencia la posible exposición a niveles elevados de este agente durante las necropsias.

Como medida preventiva se debe mantener el formol en recipientes cerrados herméticamente, que se abrirán únicamente para su utilización. Además la manipulación se debe realizar en vitrinas con filtros para vapores orgánicos o específicos de formaldehído. Como último recurso se puede optar por la protección individual, en cuyo caso se deben emplear filtros tipo AX para gases y vapores orgánicos de punto de ebullición <65ºC, o filtros específicos para formaldehído (que se deben combinar con filtros para partículas, utilizados para prevenir el riesgo biológico).

No es habitual la exposición a otros agentes químicos durante la autopsia. Excepcionalmente, las muertes causadas por una intoxicación de cianuro pueden originar una exposición a este compuesto durante la necropsia, provocando náuseas, vértigo, irritación de las mucosas y dolor de cabeza repentino. Tan sólo algunos individuos son capaces de detectar su olor, lo que hace que no sea fácilmente identificable1. Por tanto, ante la sospecha de muerte por ingestión de cianuro se deben adoptar medidas como la utilización de protectores respiratorios tipo B, contra gases y vapores inorgánicos, y realizar la apertura del estómago en una vitrina con filtros adecuados, ya que el contacto de las sales de cianuro con los ácidos del estómago puede liberar ácido cianhídrico(8).

Exposición a Radiaciones Ionizantes

Se puede producir exposición a este tipo de radiaciones, cuando el paciente estaba sometido a tratamientos de radiación interna mediante implantes radioactivos, como los utilizados en algunas terapias para el cáncer. La historia clínica del paciente debe informar sobre la presencia de implantes radioactivos. En estas situaciones es preciso consultar a los responsables de protección radiológica del centro, para determinar las medidas a adoptar, debiéndose evitar la exposición a la radiación de mujeres embarazadas o en periodo de lactancia(1).


Exposición a Agentes Biológicos


Son muchos los microorganismos a los que pueden estar expuestos patólogos y sus ayudantes durante la autopsia (Mycobacterium tuberculosis, Virus de Inmunodeficiencia Humana, Virus de la Hepatitis, agentes responsables de encefalopatías espongiformes,9 del Síndrome Respiratorio Agudo Severo,10…). Según su nivel de riesgo, estos agentes biológicos se clasifican en cuatro grupos11 (Tabla 1).

Independientemente de su nivel de riesgo, los patógenos se pueden transmitir por varias rutas. Las más importantes son inoculación, contacto, salpicadura sobre mucosas o piel no intacta, inhalación de aerosoles, o vectores.

De este modo, el grupo de riesgo del agente infeccioso y sus posibles vías de transmisión, determinan las medidas de contención necesarias para controlar el riesgo.

En las necropsias no es extraña la presencia de agentes infecciosos del grupo de riesgo 3, en algunas ocasiones con capacidad de transmitirse por vía aérea, como es el caso del Mycobacterium tuberculosis. Además, si se tiene en cuenta el principio básico de considerar a todos los pacientes como potencialmente infecciosos11, en toda autopsia el prosector y sus ayudantes deberían adoptar medidas para evitar el contagio por cualquiera de las posibles vías de transmisión, y la sala debería cumplir las medidas correspondientes a un nivel de contención 3.

Si el paciente era portador de un microorganismo del grupo 4, debe evitarse la autopsia salvo que sea absolutamente necesaria, en cuyo caso debe realizarse donde se puedan cumplir los requisitos exigibles a un nivel de contención 49.
El control del riesgo biológico exige la adopción de medidas, entre las que se pueden destacar las siguientes:

Medidas relativas a las instalaciones: teniendo en cuenta las indicaciones generales que se deben aplicar para controlar el riesgo biológico, y las específicas para un nivel de contención de bioseguridad 3, las instalaciones deben cumplir las medidas que se indican en la Tabla 2.

Inmunización: deben ponerse a disposición de los trabajadores vacunas contra el Tétano, Tuberculosis y Hepatitis B, informándoles de las ventajas e inconvenientes de la vacunación.

Medidas Higiénicas: se deben seguir las siguientes medidas higiénicas:

- No comer, beber ni fumar en el área de trabajo.

- Cubrir heridas y lesiones de las manos con apósitos impermeables. Cuando la lesión no se pueda cubrir, deberá evitarse la intervención en el procedimiento.

- Utilizar ropa y prendas de protección adecuadas.

- Es recomendable lavarse las manos y ducharse tras la autopsia.

- Tras la necropsia, el personal deberá quitarse la ropa de trabajo y equipos de protección
personal utilizados. La ropa y los elementos de protección reutilizables, serán depositados en contenedores o lugares específicos para su limpieza y desinfección. Los equipos de seguridad personal de un solo uso, serán eliminados.

- Mantener limpias las superficies de elementos que se manipularán fuera de la autopsia, como botes de muestras, etiquetas, grabadoras, etc. Para esto debe intervenir en la autopsia un circulante, que se mantendrá limpio (sin contacto con material biológico), y se encargará de sujetar los botes para introducir las muestras, etiquetarlos, sostener el micrófono durante las grabaciones, etc.

Equipos de protección personal: el personal que interviene en la necropsia debe utilizar los siguientes equipos de protección personal que incluyen la Tabla 3.

Disminución de la formación de aerosoles: una de las principales fuentes de aerosoles durante la autopsia es la utilización de sierras automáticas. Para reducir los aerosoles generados por la sierra, éstas deben contar con un sistema de aspiración. Otro foco importante de aerosoles es la apertura de los intestinos, que según algunos autores9, se debería llevar a cabo dentro de agua. Otras medidas a tener en cuenta, son la evisceración o la manipulación y lavado de órganos con especial precaución, evitar la utilización de agua a presión, o cubrir la cabeza con una bolsa de plástico transparente, cuando se abre el cráneo con la sierra para extraer el cerebro.

Precauciones relativas a objetos cortantes y punzantes: los peligros que originan el riesgo de punción o corte se indican en la Tabla 4.

Conclusiones

La necropsia es un procedimiento que para lograr un nivel aceptable de riesgo, precisa de medidas técnicas, organizativas y de procedimiento.

Un correcto diseño de las instalaciones, que tenga en cuenta la prevención de riesgos, es la forma más económica y eficaz de implantar la mayor parte de las medidas técnicas. Entre estas medidas se pueden destacar la dotación a las salas de autopsias de suelos antideslizantes, drenajes, superficies resistentes de fácil limpieza y desinfección, presión negativa y sistemas de extracción de aire con filtros HEPA, salas intermedias de acceso, mesas regulables en altura, sierras con sistemas de aspiración, equipos adecuados, etc.

El día a día de la actividad precisa de acciones organizativas, como el mantenimiento preventivo de las instalaciones y equipos, o la limpieza y desinfección del entorno e instrumental, que permitan mantener el adecuado nivel de seguridad.

No obstante, las medidas anteriores son insuficientes sin la aplicación de normas de procedimiento que conduzcan a la minimización de riesgos. Para la correcta aplicación de las mismas es fundamental la formación de los profesionales, que deben conocer las fuentes de riesgo y cómo prevenirlas, los equipos de protección adecuados y las técnicas seguras de trabajo.

Por tanto, la diversidad de peligros existentes en la autopsia y su nivel de riesgo, exigen una correcta gestión en la que es fundamental la implicación de la organización, que debe dotar de los medios necesarios, y la concienciación del patólogo y sus ayudantes en la necesidad de proteger su salud.


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